27 de abril de 2013

Dibuja tu vida.

Le damos al 'play' y comienza a sonar la música, coges tú lápiz y empiezas a dibujar trazos, grandes líneas que se conectan y forman algo, otras no se conectan, pero eso no deja de formar parte del dibujo. Te equivocas, coges la goma y lo borras, cuando lo haces bien, no quedan marcas, es como si nada hubiera pasado, pero si te fijas, siempre hay algo que sabemos que está ahí que nos recuerda que hubo un momento en el que fallamos. Coges el pincel y lo mojas en la pintura, tienes muchos colores que elegir, colores que decides darle por no dejarlo todo en blanco y negro, empiezas a pintar sobre las líneas de lápiz que empiezan a ser sustituidas por colores. Tienes las manos manchadas, pero no te importa, te estás evadiendo de la realidad y eso te gusta tanto que le subes el volumen a la música y continúas. Acabas con todas esas líneas que se unen de algún modo y ves que la pintura sigue húmeda, se te pasa una idea por la cabeza, sonríes y sales corriendo, abres un cajón y sacas un bote de purpurina, vuelves corriendo y la tiras contra la pared, te da igual todo, ya se limpiará. Te sientes satisfecha con lo que has hecho, te alejas y contemplas esa pared que acabas de modificar, llena de colores y purpurina, la música sigue sonando de fondo a todo volumen y vuelves a sonreír contenta, sabiendo que eso lo has hecho tú y nadie más que tú. Te sientas a contemplar el dibujo y te das cuenta de que cada trazo hecho a lápiz es cada paso en tu vida, cada conexión es una persona allegada y las demás aunque no estén conectadas a ti, forman parte de tu vida, cada caída es un fallo y cuando te levantas desaparece el error, pero si te fijas sigue ahí, oculto y que sólo sale si le das más importancia de la que debería tener, cada trazada sobre el lápiz es cada paso fuerte que damos y que los colores, las tonalidades y los matices se los ponemos nosotros mismos a nuestro propio gusto, dándole ese toque final de alegría y felicidad que si queremos, todos podemos ponérselo a nuestro día a día, que el desastre que hagamos en nosotros mismos, será nuestro desastre y que ya lo ordenaremos todo cuando sea necesario.

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