6 de diciembre de 2016

A Big wall

Llega un momento en el que te das cuenta de que la solución no está en irse lejos, al final los problemas siguen en tu cabeza y eso no lo puedes dejar atras. Llega un momento en el que te ves sin nada, llorando por cualquier motivo y sin saber a donde ir. Llega un momento en el que tu autoestima toca el suelo y sigue bajando a través de él, donde no hay sitio para quererse, ni siquiera a ti misma, porque incluso te cansaste de ti misma hace tiempo. Muchas veces nos cuesta darnos cuenta de que hemos tocado fondo y que no va a ser fácil salir de ahí y que por más que buscas soluciones, la gran mayoría de ellas acaban siendo inútiles. Al fin y al cabo, la peor parte llega en ese preciso momento en el que te das cuenta de has tocado ese fondo que tanto temias. Nuestro cerebro está encargado de almacenar una gran cantidad de recuerdos que aunque no esten presente en el día a día, siguen ahí y salen cuando menos los necesitas. Probablemente de ahí surjan grandes problemas que impiden avanzar a cualquiera llegando al caso en el que te impiden encontrar el modo de salir del fondo y volver a comenzar. Quizás incluso el problema ya no tenga que ver con el resto, sino contigo misma, con tu baja autoestima y tu poco querer. Con tus inseguridades y tu manera de encerrarte en ti misma creando esa coraza que siempre ha estado protegiendote del resto y quien sabe si de ti misma también. El daño acaba siendo peor en alguien así, pues no se cicatriza bien y duele mucho tiempo como para poder seguir como si nada ocurriese. Así es la realidad y al final, se ha de aprender a vivir con ella, en el fondo o en la orilla, donde te toque, por suerte o por desgracia, te toca vivir con ella.

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