17 de agosto de 2013

El pentagrama

Supongamos que somos notas sobre un pentagrama. Cuanto más alto nos encontremos más agudos somos, y por una regla de tres, más felices, sin embargo, cuanto más puestos bajemos en la escala, más grave somos, algo que podemos comparar con momentos depresivos en nuestra vida. En cambio, que estemos en una posición de notas graves no significa nada, podemos volver a ascender entre las líneas y espacios para convertirnos en un agudo, pero, piénsalo bien, somos graves, sí, eso no quiere decir que no tenga algo positivo la ocupación de la nota, más bien podemos sacarle partido, con  las ganas de intentar subir, conseguimos arreglar el problema, salir de él, las mejores reflexiones se dan lugar cuando estamos en lo más bajo del pozo, de la ola, del pentagrama. Estando arriba todo es brillante, pero, ¿qué contratenor o soprano aguanta toda su vida cantando con su tesitura más aguda? Seguro que ninguno, aunque no quiere decir que un bajo o un contralto si puedan. Resumiendo, da igual en que lugar de la escala nos encontremos, en cualquier momento podemos estar arriba y bajar o viceversa, de un momento para otro, pero podemos volver a subir o bajar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario