25 de julio de 2012

152 días, 25 de febrero.

Lo divertido que era usar un diminutivo para referirme a la persona más grande que había conocido, la persona que día a día y pasito a pasito sabía como moldear cada vez mejor mi felicidad, la persona a la que sería capaz de confiarle mi vida sí hiciera falta, porque se que no podría estar en mejor manos. Un día como hoy, hace 5 meses, conocí a esa pequeña excepción de la perfección, conocí el amor personificado, y conocí a la persona que increíblemente, aún sin estar presente, me sigue haciendo feliz, con cada recuerdo que me ha regalado, cada momento que jamás olvidaré, cada rutinario "buenas noches, pequeña"... Cuando sin motivo alguno, había ese presentimiento de que las cosas no iban bien, y lo mejor, es que era cierto, tú, pequeño, sabías exactamente cuando te necesitaba, al igual que yo lo sabía. Gracias por haberme hecho creer en la palabra "siempre", por haberme enseñado que el miedo no existe, por haberme protegido siempre, por haber secado mis lagrimas sustituyéndolas por abrazos, por regalarme tantas sonrisas, tantas miradas de complicidad, tantos momentos a tu lado, que se que son los que durarán toda mi vida. Pase de verte siempre, a solo sentirte a mi lado, pero, ¿sabes? ya con eso me conformo, me conformo con sentirte cerca, y que sepas que siempre estás presente, y eso lo se, porque se que el amor se resiste a morir. Te vuelvo a repetir, gracias, gracias por haberme enseñado a ser tan fuerte como tu, y que las promesas cuando son verdaderas, son verdaderas hasta el final, y esta claro, que este no es. Te quiero mucho, jamás lo olvides, pequeño saltamontes.

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