24 de junio de 2015

60-90-60

Vas por la calle caminando con tu sonrisa habitual, independientemente del día que hayas tenido. Llegas a casa, subes a tu habitación, cierras la puerta y te plantas delante del espejo. Comienzas mirarte de arriba a abajo. La sonrisa desaparece, te sientes cansada y gotas negras empiezan a correr por tus mejillas. Lloras como si tuvieras cinco años, no te sientes feliz contigo misma y eso te tortura día a día, el reflejo de una chica en el espejo la cual no te gusta, no es como todas esas chicas a los a todos le gustan, no tienes un cuerpo perfecto. Ves cosas que no existen, exageras la realidad, pero lo que no sabes es que eres perfecta tal y como eres. Una vez te enseñaron a querer un patrón de belleza que no existe, sin embargo, se olvidaron de enseñarte lo más importante de todo, y es que tú, con tus medidas y tu manera de ver las cosas tienes tu propio patrón que seguir, porque no existe ningún modelo a seguir, únicamente tú.

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